El 11 y 12 de septiembre del 2021, Kennett Square celebrará su 36º festival anual del hongo (Uno de los patrocinadores del festival será SHG Immigration law). El tema para el festival de este año es “enraizado en la comunidad” como una forma de celebrar la industria y la comunidad adyacente en Kennett Square. Kennett Square es conocida como la capital del hongo en el mundo. La historia del cultivo de hongos en esta área se remonta al siglo 19 y la inmigración siempre ha sido parte central de esta historia.

La historia comienza con una pareja de cuáqueros cuyos ancestros quienes estuvieron entre la primera emigración europea los cuales se sentaron en Pennsylvania. En algún momento entre 1885 coma de acuerdo a la leyenda, esos dos floricultores de quaker de Kennett Square estaban molestos por el desperdicio de espacio debajo de los macizos de flores de su jardín, así que pensaron en cultivar hongos allí. Viajaron a Inglaterra para recolectar esporas de hongos y las trajeron hacia Kennett Square.

Después de retornar con las esporas, contrataron algunos trabajadores inmigrantes italianos quiénes habían sido despedidos de las canteras de piedras cercanas para manejar el duro trabajo físico involucrado en el cultivo de hongos. 

A finales del siglo 19 coma los inmigrantes italianos, predominaban en las empobrecidas y rurales zonas del área de Sicilia,Abruzzo y el “Mezzogiorno” áreas del sur de Italia, llegaron a Estados Unidos en grandes cantidades. La razón para su llegada fue compleja, y cada familia italiana sin duda tenían su propia y única historia punto para finales del siglo 19, la península italiana había sido finalmente unida como un país, pero la tierra y las personas todavía no estaban unificadas. Décadas de convulsión política habían dejado un legado de violencia caos social y pobreza generalizada especialmente en la zona rural sur del país que una vez fuera conocida como el “Reino de las dos Sicilias” a medida que llegaban informes de oportunidad y prosperidad a estas zonas empobrecidas, y a medida que el transporte transatlántico se hizo más asequible, los italianos escucharon el llamado de emigrar hacia un nuevo mundo así como muchos mexicanos y centroamericanos migrantes el día de hoy coma había un había un impactante número de nombres de hombres solteros entre los inmigrantes, los cuales vinieron solo a quedarse por un corto tiempo. Se estima que entre el 30 y el 50% de esta generación de inmigrantes regresarían a casa a Italia, donde serían llamados retornti. Entre 1880 y 1920 aproximadamente cuatro millones de italianos habían llegado a Estados Unidos, y representaban más del 10% de la población de la población nacida en el extranjero.

La mayoría de italianos inmigrantes quienes arribaron en esta ola eran granjeros o trabajadores buscando por un trabajo estable. Ellos lo encontraron en construcciones en grandes ciudades como Nueva York San Francisco Filadelfia y en granjas o lugares como Carolina del Norte. Había un famoso chiste que fue hecho entre italianos de aquella época y dice algo como así:

“vine a América porque escuché que las calles estaban pavimentadas con oro. Cuando llegué allá coma encontré dos cosas: primero coma las calles no estaban pavimentadas con oro; Segundo, no estaba pavimentadas para nada: y tercero, ellos esperaban que yo las pavimentará para ellos.”

Al igual que los inmigrantes italianos en el Valle de napa y Sonoma encontraron trabajos en los viñedos, los inmigrantes italianos Kennett Square fueron empleados en la construcción de casas de cultivos de hongos y cultivos de hongos Asimismo por todo el Valle de Brandywine y así como en el Valle de napa, muchos de estos trabajadores se convirtieron en exitosos propietarios de negocios. En el Valle de napa, los nombres Ruffino, V. Sattui, Coppola; Gallo y Mondavi ahora son sinónimos de la elaboración de vino.

Del mismo modo, en qué en el valle de Brandywine, los italoamericanos todavía están involucrados en la industria de los hongos de Kennett Square. Una de las granjas de hongos más grandes de la zona, Industria Pietro, por ejemplo, es propiedad del Nieto de inmigrantes Abruzzo.

En la década de 1950, a medida que la fuerza laboral italiana envejecía, algunos se convirtieron en propietarios y administradores de sus propios negocios de hongos, o buscaron diferentes oportunidades punto sin embargo la historia de la inmigración de hongos no termina allí. La mano de obra italiana en las casas de cultivo fue reemplazada por trabajadores puertorriqueños quienes estaban emigrando al continente de los Estados Unidos durante ese tiempo para buscar mejores oportunidades que las disponibles en su isla los puertorriqueños por supuesto al ser ciudadanos de Estados Unidos no inmigraron en el sentido legal sino que dejaron la isla de Puerto Rico hacia la zona rural de Pensilvania, por lo que debió representar grandes desafíos culturales, lingüísticos y socioeconómicos para estos recién llegados.

no es un secreto que el cultivo de hongos es arduo y difícil. Los hongos son cultivados en cilindros de bloque largos sin ventanas. Se cultivan en abono compuesto principalmente por estiércol de caballo que, cuando está húmedo y sujeto a calor crea un olor desagradable que puede extenderse por millas punto entonces, tal vez no fue sorprendente que a finales de la década de 1970 los trabajadores puertorriqueños comenzaron a organizarse exigiendo “salarios más altos, extra, compensación y mejoras en sus condiciones de trabajo.” Como ciudadanos estadounidenses con derecho a trabajar y viajar libremente, los trabajadores puertorriqueños buscaron protección bajo la legislación laboral estadounidense y a través de la negociación colectiva.

Sus esfuerzos se encontraron con una fuerte resistencia por parte de los productores, quienes sistemáticamente los despidieron y contrataron emigrantes mexicanos muchos del Estado de Guanajuato y a menudo fueron reclutados de boca en boca entre los grupos de parentesco de los trabajadores. La mayoría de estos migrantes eran hombres solteros, con o sin permisos de trabajo o visas. Quienes dejaron atrás a sus familias en México y vinieron juntos formando destartalados y miserables “campamentos de hongos” los cuales eran proporcionados por los cultivadores. Algunos de estos campamentos fueron objeto de litigios por parte de Friends of the Farmworkers (Amigos de los trabajadore de granja) (ahora conocido como “Justice at work” “Justicia al trabajador”) un grupo de abogados sin fines de lucro. La Ley Federal de control y reforma de la inmigración de 1986 otorgó una amnistía a los inmigrantes indocumentados que habían vivido en los Estados Unidos desde 1982 y la ley 245 (i) y la ley de Justicia y equidad de inmigración legal (LIFE) de 2011 permitieron que muchos de estos emigrantes establecieran su residencia legal en los Estados Unidos. Después de obtener sus tarjetas de residencia, muchos enviaron a buscar a sus esposas e hijos a México, o regresaron para casarse en México y traer a sus cónyuges con ellos. Esto ayudó a establecer una comunidad mexicana permanente en el condado sur de Chester.

La historia de la inmigración de Kennet Square ahora se repite, ya que algunos ex trabajadores mexicanos se han levantado para administrar y ser dueños de sus propios negocios de hongos o han fundado negocios de construcción como jardinería y camiones que se adaptan a la industria de hongos. Kennett ahora también es conocido por sus restaurantes y panaderías mexicanas. A mediados del 2010, según se informa, había 6 productores de hongos cuya propiedad pertenecía a mexicanos incluido Liberty Mushrooms, dirigido por Martín y Norma Ortiz, de Toluca, México. Martín quien llegó a Estados Unidos cuando era un adolescente a principios de los años 80. Trabajé para productores en el Valle Brandywine, recolectando, empacando, manejando camiones y aprendiendo a cultivar hongos shiitake. En 2009 abrió Liberty Mushrooms. Su logotipo de la Estatua de la Libertad es un reconocimiento a sus sueños estadounidenses realizados. Personas como la familia Ortiz han dado vida y energía a este próspero rincón del condado de Chester. Y a medida que los hijos de ex trabajadores de los hongos buscan nuevas oportunidades, están siendo reemplazados en las casas de cultivo por una nueva generación de inmigrantes de lugares como Guatemala y Venezuela. En mi visita más reciente a Kennett, me complació descubrir una nueva “tienda” venezolana en West Baltimore Pike lanzada por una familia de Caracas que anteriormente trabajaba en las casas de hongos. Otro transplantador venezolano reciente ha lanzado una estación de radio local llamada KennetticaRadio.com. La historia de inmigración de Kennett parece que va a continuar.