El Presidente Biden ha estado en La Casa Blanca alrededor de tres meses. Durante su campaña presidencial Biden realizo muchas promesas muy atrevidas acerca de la reforma migratoria… ¿las ha cumplido? En algunas áreas se han hecho grandes progresos para defender los derechos de los inmigrantes. En otras áreas muy poco se ha hecho por ellos. En un área en particular, Biden ha continuado con el cruel legado de Trump hacia los no ciudadanos.

Lo Bueno  

Los primeros meses de la administración de Biden han sido marcados por una ráfaga de órdenes ejecutivas y proclamaciones presidenciales, las cuales han afectado muchas áreas de la política migratoria. En su primera semana en La Casa Blanca, Biden rápidamente le dio fin Prohibición Musulmana establecida en la era de Trump; la cual prohibía viajes desde doce países, de los cuales siete eran de mayoría musulmana. En su proclamación Biden escribió: “Más allá de contravenir nuestros valores, estas Órdenes y Proclamaciones Ejecutivas han socavado nuestra seguridad nacional… han separado a seres amados, provocando un dolor que perdurara años. Simplemente muy mal implementadas”.

Además de poner fin a la Prohibición Musulmana, Biden prometió mantener y fortalecer la política de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA). Actualmente cientos de miles de infantes poseen el estatus DACA y el Instituto de Política Migratoria estima que otras 695,000 personas son elegibles. No obstante, durante el mandato de Trump el gobierno dejó de aceptar nuevas solicitudes de DACA por un periodo de tres años.

A comienzos de marzo la administración de Biden le puso fin al dictamen sobre carga pública implementado por la administración de Trump en el 2019. El dictamen de Trump incluía una amplia extensión del tipo de beneficios públicos considerados para titular a alguien como carga publica; pero, además, le otorgo criterio a los oficiales de inmigración para considerar que individuos eran más dados a convertirse en carga pública. Poniéndole fin a este dictamen, se les permite a los inmigrantes que podrían solicitar un permiso de residencia acceder libremente a muchos beneficios públicos sin temer que esto afecte la posibilidad de solicitar un cambio de estatus.

Biden también le puso fin a la absurda política de Trump de “espacios en blancos”, la cual utilizaba la burocracia como arma y así un solo espacio en blanco en un número de solicitudes de inmigración; incluyendo solicitud de asilo, resultaría en el rechazo de esta sin importar cuan irrelevante o inexplicable fuera la pregunta. La política establecía que los solicitantes escribieran “S/R” en todos los espacios que ellos hubieran dejado en blanco en otra situación. Miles de solicitudes han sido rechazadas por tener espacios en blanco y a finales de enero la administración de Biden rescindió oficialmente esta política. Además, Biden recientemente designó a los venezolanos elegibles para el Estatus de Protección Temporal, lo cual los protege de ser deportados y les permite trabajar legalmente en Estados Unidos mientras su país sea inestable.

Biden introdujo un proyecto de ley de reforma migratoria integral a finales de febrero, el cual incluye un sendero hacia la ciudadanía para todos los no ciudadanos elegibles, beneficiarios del TPS y beneficiarios del DACA. El proyecto de ley también eliminará el limite por países de inmigración basada en el empleo e introduce otro número de reformas. Con el senado dividido Biden necesita que diez republicanos firmen el proyecto de ley para evitar el filibusterismo que impediría que el proyecto avance para ser votado.

Finalmente, Biden puso fin a los crueles y peligrosos Protocolos de Protección del Migrante que han forzado a los solicitantes de asilo a permanecer en México mientras se estudia su caso en la corte. La política que también se conoce como: “Permanecer en México”, ha creado una crisis de refugiados a lo largo de las ciudades fronterizas de México. Miles de solicitantes de asilo sufren violencia y languidecen en inseguros campos de refugiados en México mientras pasan meses esperando noticias sobre sus casos de inmigración.

Lo Malo

Aunque Biden ha hecho progresos en cuanto a la protección de los derechos de los inmigrantes, hasta ahora su administración ha fallado en cambiar ciertos aspectos importantes de la era de Trump relacionados con el sistema americano de inmigración. Una de sus más notables promesas durante la campaña: 100 días de moratoria para las deportaciones, fue bloqueada por un juez federal en Texas. No obstante, a pesar de la decisión de la corte de Texas Biden pudo decidir no deportar las personas. ICE, como agencia; opera bajo la dirección de Biden y posee discreción fiscal, autoridad para decidir que cargos presentar y como proceder. En otras palabras, ICE decide quien es deportado e ICE es una agencia de Biden.

Hasta el 15 de marzo del 2021, Biden ha deportado 127,457 personas. Biden planea detener la separación entre padres e hijos en la frontera, una práctica que él llama “horrenda”. ¿Pero qué sucede con los padres e hijos que son separados por medio de la deportación? Cada una de estas deportaciones es una elección, y cada deportación repercute en la familia y la comunidad que la persona deportada es forzada a dejar detrás.

Incluidos en esa cifra hay varios miles que Biden deportó so pretexto de la controversial ley de salud pública: Titulo 42, proveniente de la era de Trump. Este invocó el Titulo 42 el año pasado en respuesta a la pandemia de COVID-19, alegando que los emigrantes ponen en riesgo la salud del país. La ley no les permite a los emigrantes presentar su caso ante un juez, negándoles el proceso debido además de imposibilitarles totalmente la solicitud de asilo. Aunque la mayoría de los deportados bajo el Titulo 42 provienen de México Y de Centroamérica, un número significante lo hace de Haití.  Usando el Titulo 42 Biden ha deportado más haitianos en los últimos dos meses que Trump en todo un año.

El Comité Negro del Congreso y el Hispano escribieron cartas al Secretario del DHS Alejandro Mayorkas en febrero, para expresar su preocupación acerca de las injustas deportaciones de haitianos. En medio de los enfrentamientos nacionales por la justicia racial y el estado carcelario (lo que inmiscuye al ICE y al CBP), Biden está promulgando una particularmente cruel ironía al deportar un número tan significante de emigrantes negros.

El Presidente Biden también ha decidido continuar la construcción del infame muro fronterizo de Trump. Durante su campaña Biden declaró: “No se construirá un pie más en el muro durante mi administración”. Aunque si emitió una pausa de 60 días en la construcción del muro al asumir la presidencia, decidió no hacer esta pausa permanente. Muchos defensores de las ciudades que el muro fronterizo destruye han señalado las decenas de millones que cada milla de muro cuesta como dinero que, en cambio, podría invertirse en las comunidades de las ciudades fronterizas. Esta semana un juez federal dictaminó que las propiedades privadas a lo largo de la frontera podrían ser incautadas para la construcción del muro. Esta decisión contradice la promesa de Biden de detener la construcción del muro dejando tanto al Departamento de Justicia como a los terratenientes estupefactos. 

Levantar un muro semejante al que Trump empezó a construir – un proyecto caro y prácticamente inútil creado mayormente para señalar que los inmigrantes no son bienvenidos en los Estados Unidos – fue considerado por la mayoría como algo irrazonable al ser inicialmente anunciado por Trump en su campaña presidencial en el 2014. “Construye un muro” fue un llamado racista. ¿Entonces por qué Biden continúa levantando el muro? Tal parece que la presidencia de Trump y el movimiento racista que él fomentó hayan calado exitosamente bien profundo en las políticas sobre racismo y nacionalismo; lo cual fue alguna vez considerado impensable por la mayoría, que ahora están siendo promulgadas por un presidente de centro izquierda con poca oposición.                                                

Lo Feo

En marzo las detenciones en la frontera alcanzaron su máxima histórica en los últimos 15 años al llegar a la cifra de 170,000 emigrantes detenidos en un solo mes. Más de 172,000 personas han sido detenidas por el CBP, esta cifra incluye a 18,7700* menores – aunque es importante remarcar que estos números incluyen personas que han cruzado en múltiples ocasiones.

La oleada de emigrantes cruzando la frontera se debe en gran parte a las condiciones en que se encuentran sus países natales, exacerbadas por la pandemia COVID – 19 y los recientes desastres naturales de este otoño, combinado con la falsa percepción de que Biden abrirá la frontera.

La inimaginable política fronteriza adoptada por Trump durante los últimos cuatro años demuestra que, sin importar el nivel de crueldad a enfrentar, siempre va haber emigrantes tratando de cruzar la frontera; la mayoría de las personas no pueden ser disuadidas de realizar el intento. Esto es porque la mayoría de estas personas no está abandonando su país voluntariamente, lo hacen porque sienten que carecen de alguna otra alternativa. La crisis en la frontera no está dada a una afluencia sin precedentes de emigrantes, en cambio son las propias leyes y políticas de los Estados Unidos las que han provocado este desastre humanitario.

Debido a esta aguda afluencia de emigrantes los centros de detención de inmigrantes están atestados, ignorando las medidas de capacidad de albergamiento, originalmente creadas para reducir la propagación de la COVID – 19. Los centros de detención para inmigrantes – o más claramente dicho; prisiones para inmigrantes, poseen condiciones terriblemente notorias por lo que los inmigrantes se enferman frecuentemente y algunas veces mueren.

Una vez más, es relevante resaltar el enfrentamiento nacional en desarrollo en contra la racista brutalidad policial y el estado carcelario. La lógica carcelaria mezclada con la xenofobia nacionalista es aplicada a los emigrantes y a los que solicitan asilo: justo como el estado carcelario considera que los que han roto la ley merecen tener menos derechos, los emigrantes y los solicitantes de asilo son vistos como personas que no merecen que se les respete sus derechos por haber roto la ley al cruzar la frontera. En gran medida estas son las razonas por las cuales las prisiones para emigrantes están en condiciones tan deplorables. Biden claramente tiene el poder para poner fin, o al menos, disminuir significativamente el número de inmigrantes detenidos.

No hay dudas de que la presidencia de Biden es mucho mejor para los inmigrantes que la presidencia de Trump, pero mejor no significa bueno y la complacencia solo conduce a débiles políticas de inmigración. La buena noticia es que la opinión pública tiene el poder de lograr marcar la diferencia – justo la semana pasada Biden anunció que mantendría el bajo límite de refugiados establecido por Trump para solo unas horas después dar marcha atrás y anunciar que la administración aumentaría el límite de 15,000 a 60,000. Esto sucedió precisamente debido al mal recibimiento que tuvo la proclamación original.

Volver a las políticas sobre inmigrantes anterior a la era de Trump no debería ser la meta. La meta debería ser políticas de inmigración humanas que comiencen con cambios en la política y prioridades presupuestarias que han sido claramente delineadas por los defensores de la inmigración durante años.

Aunque Trump logró dañar y traumatizar a miles de emigrantes, sería un grave error dejar que su presidencia sofoque nuestra imaginación sobre cómo deberían, podrían y un día lucirán las justas políticas de inmigración.