Mientras miles de haitianos y centroamericanos huyendo de la violencia y la persecución, estaban siendo repelidos por agentes de la Patrulla Fronteriza a caballo en la frontera sur, sumariamente deportados hacia Haití y devueltos a México a sufrir; los EE. UU emprendieron una evacuación a larga escala de miles de afganos hacia los EE.UU. Los afganos que han sido evacuados hacia los EE.UU. obviamente necesitan protección. Ellos cooperaron con el gobierno de los EE.UU., estarían en gran peligro bajo el nuevo régimen talibán y el gobierno de los EE.UU. está obligado a prestarles ayuda para encontrar protección. El punto no es aseverar que un grupo merece protección más que el otro sino mostrar que existen muchos senderos dentro del sistema legal de los EE.UU. para los que buscan protección contra la persecución y preguntan si la política de EE.UU. ha cumplido consistentemente con nuestras obligaciones bajo la ley internacional y de los propios EE.UU. 

Con el abrupto colapso del Gobierno Afgano y la toma de poder del Talibán sobre Afganistán, muchos afganos – incluyendo mujeres, periodistas, defensores de los derechos humanos y aquellos que han trabajado para el gobierno de los EE.UU. – fueron puestos en gran peligro. Los EE.UU. rápidamente organizó la evacuación de decenas de miles de personas, aunque muchos aún en peligro fueron dejados atrás. Algunos de esos evacuados estaban en el proceso de solicitar estatus legal en los EE.UU., a través de relaciones familiares, Visas Especiales de Inmigrante (SIVs) o procesamiento de refugiados. Debido a la urgencia de la situación, algunos de ellos no pudieron completar estos procesos a tiempo, mientas otros nunca se habían presentado. En agosto de 2021, el DHS anunció que algunas personas en esta situación serian admitidas a través de la muy amplia autoridad de la agencia para otorgar “parole humanitario”, que permite la entrada a los EE.UU. a personas sin visa por razones humanitarias. Este es un proceso muy rápido, a diferencia del SIV y el procesamiento de refugiados. Más de 50.000 afganos pueden ser puestos en parole dentro de los Estados Unidos.

El programa Visa Especial de Inmigrantes para afganos que fueron empleados por o en nombre de los EE.UU. que data de 2009. En julio del 2021, el Congreso autorizó 8,000 SIV adicionales para solicitantes afganos que hayan trabajado al menos un año para los EE.UU. y que hayan experimentado o estén experimentando serias amenazas continúas debido a su empleo. A principio de agosto, el gobierno anunció que ciertos afganos serán admitidos en el programa de reasentamiento de refugiados de EE.UU. en el próximo año federal. Estos incluyen personas que trabajaron para el gobierno de los EE.UU. o un proyecto financiado por EE.UU. en Afganistán pero que no califican para el estatus de SIV.

Los esfuerzos del gobierno de EE.UU. para ofrecer protección a los afganos en peligro se centran en ayudar a los afganos que trabajaron para los EE.UU. además de sus familias. Pero muchos otros estarán en grave peligro bajo el gobierno de los talibanes, especialmente muchas mujeres, defensores de los derechos humanos, periodistas y jueces. Dado que no existen requisitos de elegibilidad definidos para el parole humanitario, y cada solicitud se decide caso por caso, debemos preguntarnos por qué no se pude utilizar el parole para ofrecer protección a estas personas y grupos vulnerables.Comparando la política ilegal e inhumana de deportación de haitianos desesperados llegando a la frontera sur con la evacuación masiva de afganos en peligro plantea cuestiones complejas sobre la inmigración y la política exterior de EE.UU. Nuestra obligación de ofrecer protección a los afganos en peligro porque colaboraron con el gobierno de EE.UU. parece obvia; ¿pero es menos importante nuestra obligación con los haitianos, hondureños, salvadoreños que buscan desesperadamente protección contra la violencia y la pobreza en sus países, especialmente dado el hecho de que la política de EE.UU. ha contribuido directamente a los problemas actuales en estas naciones?